
El grupo de investigadores recogió ejemplares pertenecientes a un amplio rango de especies que habitualmente están en las aguas del Antártico y los sometieron a niveles cada vez más altos de temperatura del agua. Este procedimiento indicó la forma en que los animales hacen frente a las condiciones en las que es probable que viva en el futuro.
El estudio demostró que algunas de estas especies viven realmente cerca del límite superior del rango de temperatura que soportan, y que un aumento del calentamiento global podría provocar grandes desequilibrios ecológicos en esa región.
Según los investigadores, los individuos de menor tamaño de una misma especie tenían más capacidad para tolerar las altas temperaturas que los de mayor tamaño. Además, las especies activas como los depredadores soportan mejor que el resto el aumento de la temperatura, pero "una interrupción en la cadena trófica podría sumarse al efecto directo del calentamiento global al provocar alteraciones antes y sobre todo en el ecosistema marino antártico", subrayaron.
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