El equipo científico que
dirige Josep Michalski, experto en astrobiología del Instituto de
Ciencia Planetaria (PSI), acaba de hacer un anuncio realmente
impactante. Según ellos, el medioambiente subsuperficial en Marte,
podría contener pruebas sobre el origen de la vida.
Es bien sabido que una gran fracción
de la vida que prospera en nuestro azul planeta, la Tierra, lo hace en
forma de microbios subterráneos. Pues bien, Michalski y su equipo creen
que lo mismo podría haber sucedido en Marte, en el pasado.
Los resultados de algunas
investigaciones recientes, realizadas por varios autores que tuvieron
acceso a los datos del Visor Espectrómetro de Reconocimiento Compacto
(CRIS por sus siglas en inglés), instrumento que forma parte del
equipamiento de la Sonda de Reconocimento Marciano de la NASA (MRO), han
mostrado la profunda alteración que el agua provocó bajo la superficie
de Marte.
En palabras de Michalski:
“Sostenemos que en ese lugar existieron todos los ingredientes para la
aparición de la vida subsuperficial, y que ese pudo haber sido el lugar
más habitable de Marte”.
En algunos casos, esos fluidos
presentes en las profundidades y que pudieron haber albergado vida,
podrían haber emergido a la superficie en las cuencas anegadas por el
agua de mayor profundidad.
De hecho, el equipo de Michalski
descubrió que el Cráter McLaughlin, uno de los más profundos de Marte,
contiene evidencias de arcillas y carbonatos que, probablemente,
formaron el lecho de un lago alcalino alimentado por aguas
subsuperficiales.
Este cráter, de casi 92 kilómetros
de diámetro y con una profundidad de 2,25 Km, podría ser el lugar
perfecto en el que buscar restos de la posible extinta vida marciana.
Hasta el momento, lo observado en este cráter aporta las mejores
evidencias de la formación de carbonatos en el interior de un lago (y no
fuera de él y posteriormente arrastrado por las aguas hacia su
interior).
Para Michalski: “el lago McLaughlin pudo haber sido alcalino y un medioambiente habitable para formas de vida microbianas”.
Los resultados de la investigación
han sido publicados en Nature Geosciences. En el estudio, el aspecto más
interesante podría ser quizás el papel que Marte podría jugar como
ventana a nuestro propio pasado, ya que las condiciones medioambientales
en la superficie de ambos mundos fueron muy similares en su época
primigenia.
Michalski cree que si lográramos
explorar esas rocas en Marte, en cierto modo sería como encontrar un
mazo de papeles arrancados del libro de historia geológica de nuestro
propio planeta. “Tanto si contienen restos de vida como si no”, afirma
el científico, “esas rocas ciertamente nos enseñarían un montón de cosas
acerda de los procesos químicos primigenios en el sistema solar”.

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