ComenzandoEldia.com: Denzel Washington

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Por:ComenzandoEldia.com
Lo primero que llama la atención de la audiencia en lo que respecta a "The Book of Eli" -que se estrena desde hoy 15 de enero- es la presencia estelar en el reparto de Denzel Washington ("American Gangster", "Training Day", "Malcolm X") y Gary Oldman ("The Professional", "Dracula", "The Dark Knight"), dos de los actores más respetados y legendarios del Hollywood contemporáneo.

En el filme, Washington interpreta a Eli, un viajero misterioso que viaja a través de un mundo devastado por la guerra con un libro que promete salvar a la Humanidad (sí, la Biblia), y que encuentra en su camino a Carnegie (Oldman), un villano dispuesto a hacer cualquier cosa para apropiarse del mismo documento. Ver un duelo de estas dimensiones resulta sin duda el gancho mayor de la cinta.

Pero debe saberse también que la película fue dirigida por Albert y Allen Hughes, dos mellizos afroamericanos que se hicieron internacionalmente conocidos con "Menace II Society" (1992), la película más cruda e impactante que se haya hecho sobre el fenómeno 'gangsta' de Los Ángeles.

"The Book of Eli" es la cuarta película de ficción de los talentosos hermanos, quienes empezaron decididamente a diversificar su estilo temático con "From Hell" (2001), cinta protagonizada por Johnny Depp (y no por un afroamericano como las anteriores), que usaba la clásica historia de "Jack El Destripador" como excusa para desarrollar un relato fuertemente inspirado en la fantasía y en el 'comic' que le dio origen.

"The Bok of Eli" sigue en en la misma senda visual, ya que si bien no está basada en un 'comic' (tiene un guión original del poco conocido Gary Whitta), posee fuertes huellas estéticas de dicho formato, sobre todo en sus escenas de pelea, que recuerdan frecuentemente a las imágenes que se pueden encontrar en un 'manga' (historieta japonesa de acción) o en un 'anime' (cita animada de la misma tendencia).

Es justamente en estas secuencias donde la película alcanza sus mejores brillos, ya que resulta un verdadero placer ver a Washington (que tiene 55 años) actuando como un jovencito, lleno de energía y de destreza física.

La primera escena de pelea, en la que su personaje se enfrenta a un numeroso grupo de contrincantes a punta de espada y de patadas, es presentada en una toma continua que muestra sólo las siluetas de los participantes, y resulta sumamente impresionante.

La adhesión de "The Book of Eli" a los postulados de los 'comics' es su principal virtud en términos visuales, pero también su mayor problema cuando intenta tomar un aspecto más serio en el aspecto narrativo.

Aunque el guión de Whitta -que fue supuestamente revisado y alterado por el mismo Washington, también productor del filme- intenta lidiar con temas trascendentes como la espiritualidad, la ecología y la política, y tiene el gran mérito de hacer que "el salvador" sea un hombre de color (a diferencia de lo que ocurre en "Avatar", por ejemplo), sus diálogos son generalmente pobres y sus escenas se resuelven frecuentemente de manera inverosímil.

La falta de sutileza en el manejo de una historia no es una novedad en el trabajo de los Hughes, que siempre han optado por lo directo y lo evidente; pero esta falta de definición en el discurso de los personajes se hace más incómoda en el caso de una cinta cuyos protagonistas están jugando con el destino de la especie humana -y con el liderazgo de un barrio o con la resolución de un crimen-.

Además, a pesar de que los Hughes han asegurado que esto debe verse como un trabajo de fantasía, a la usanza de "Star Wars", las implicancias abiertamente cristianas de la cinta no convencerán a quienes no comparten esta clase de fe.

Estas simplificaciones hacen que el filme no alcance el status de clásico de la ciencia-ficción que sí tienen cintas también recientes como "District 9" y "Children of Men", aunque posea secuencias de enorme belleza visual (gran labor del director de fotografía Don Burgess) y, contradictoriamente con su lado fantasioso, muestre a veces un denodado realismo en los momentos de violencia (hay que verla en el cine para apreciar el impactante ataque sonoro y visual de una ametralladora contra una casa de madera, en lo que constituye desde ya una escena memorable).

Por fortuna, "The Book of Eli" no parece tomarse las cosas demasiado en serio, y además de contar con algunos momentos realmente divertidos, se encuentra llena de referencias artísticas (voluntarias o no) que incluyen a las películas "Planet of the Apes", "The Empire Strikes Back" y "Mad Max"; al tema musical "Folsom Prison Blues", de Johnny Cash; al pop anodino pero divertido de los 80s (a través de "Ring My Bell"), y hasta a la excelente novela "Fahrenheit 451", de Ray Bradbury.

Otra influencia abierta es la que reveló Oldman durante las ruedas de prensa de la cinta, cuando dijo que aceptó trabajar en el proyecto "debido a que el guión recuerda lo que sucede en un Western clásico".
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"La Toma de Pelham 123", de Tony Scott, o "The Taking of Pelham 123", en inglés, no fue concebida por sus realizadores como un "remake" de la película que se hizo en 1974, protagonizada por Walter Matthau y Robert Shaw, bajo la dirección de Joseph Sargent.

Scott, el guionista Brian Helgeland, y los productores Todd Black, Jason Blumenthal y Steve Tisch decidieron centrarse en la novela y volver a contar la historia como un thriller contemporáneo, reinventándola en el contexto de la Nueva York moderna a través de una historia fantástica que las nuevas generaciones de espectadores no conocen. Y es que el mundo, y en particular Nueva York, ha cambiado mucho desde 1974.

Han pasado 35 años desde el lanzamiento de la primera versión que nació del best-seller escrito por John Godey. El enigma central del libro dejó a los lectores con muchas interrogantes.Y con éstas, la novela tuvo su primera adaptación al cine en el 74 y hasta hoy en día sigue siendo un clásico.

Por eso no extraña que luego de tres décadas y media hayan decidido hacer una nueva adaptación con un toque más moderno en el que estrellas como Denzel Washington, John Travolta, John Turturro, Luis Guzmán, Michael Rispoli y James Gandolfini se pusieran a las órdenes de Tony Scott, conocido por sus trabajos en "Déjà Vu", "Man on Fire" y "Crimson Tide"; todas estelarizadas por Denzel Washington.

Este actor que mantiene una relación profesional sólida con los realizadores de esta cinta, les había manisfestado que ya había hecho de agente del FBI y también de la CIA. Además, hace poco interpretó a un especialista en casos de rehenes en Inside Man, así que no quería volver a hacer lo mismo. Estaba buscando algo diferente y este papel de hombre común, era el personaje que buscaba.

En "The Taking of Pelham 123", Washington es el despachador del metro de Nueva York Walter Garber. Él es un hombre común y corriente, cuyo habitual día de trabajo se transforma en un caos tras el secuestro de un tren.

John Travolta encarna a Ryder, el cerebro criminal detrás de la operación, quien al frente de un grupo armado de cuatro delincuentes, amenaza con ejecutar a los pasajeros a menos que se pague el rescate. A medida que la tensión aumenta, Garber usa su conocimiento de las líneas del metro en una batalla para burlar a Ryder y salvar a los rehenes.


La diferencia
La nueva adaptación se diferencia de la primera versión en algunos puntos fundamentales porque a los realizadores les interesaba hacer más hincapié en la relación entre el despachador y el secuestrador, ya que ni en la novela, ni la película original obligaban a Garber y Ryder a ponerse en la piel del otro.

Garber, busca limpiar una mancha en su reputación: una acusación de soborno por la cual lo quitaron de su cargo como administrador de la MTA, mientras Ryder, un hombre que fue exitoso en Wall Street, pero fue acusado de desfalco y apresado, por eso busca vengarse de Nueva York.

Cuando la producción hizo la investigación, descubrió que el metro era un lugar muy tecnológico, como la NASA. El director Scott tomó ese mundo tranquilo y limpio, de alta tecnología de la MTA, y lo contrapuso con la oscuridad y la aspereza de los trenes de NY.

Para el director, había una sola forma de lograr darle vida a su visión y esa era rodando en los verdaderos túneles, quería que el metro se convirtiéra en un tercer personaje entre Denzel y John. Al final lo logró.