Los lugareños acusan a miembros de la tribu Tenharim de secuestrar a tres contratistas locales, en aparente represalia por el asesinato de un cacique tribal.
Los pobladores atacaron edificios gubernamentales e incendiaron autos en el centro de la ciudad, exigiendo que la Policía realice un registro completo de la reserva indígena.
Los tres contratistas han estado desaparecidos más de una semana.
Hay mucha tensión en numerosas comunidades brasileñas en torno a los derechos de explotación agropecuaria y minera en las tierras ancestralea indígenas.

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