El
Ministerio del Interior culpó a insurgentes vinculados con al-Qaida, al
decir que están aprovechando la lucha política y las deficiencias de
seguridad para lanzar ataques.
Policías
dijeron que hubo explosiones en mercados y estacionamientos. El peor
ataque fue por la mañana en el vecindario de Ciudad Sadr, al este de la
ciudad. La explosión destrozó un pequeño mercado de hortalizas y su
estacionamiento, dejando siete muertos y 16 heridos.
Esto
fue seguido por un total de 10 coches bomba que detonaron en rápida
secuencia en los vecindarios chiitas de Nuevo Bagdad, Habibiya, Saba
al-Bour, Kazimiyá, Shaab, Ur, Shula y en los barrios sunitas de Jamia y
Ghazaliyá.
Las otras 10 detonaciones
ocurrieron en mercados al aire libre o estacionamientos, matando a 44
personas e hiriendo a 139, de acuerdo con policías.
Funcionarios
médicos confirmaron la cifra de fallecidos. Todos los oficiales
hablaron con la condición del anonimato porque no estaban autorizados a
hablar con los medios de comunicación.
Ningún
grupo se ha responsabilizado de los ataques, que tienen los rasgos
característicos del brazo de al-Qaida en Irak, una organización conocida
como el Estado Islámico de Irak.
Los
extremistas iraquíes a menudo atacan lugares concurridos como mercados,
cafés y mezquitas, tratando de infligir grandes bajas.
El
domingo, una ola de ataques en diferentes partes de Irak -incluyendo
dos atentados suicidas en la relativamente pacífica región kurda, en el
norte del país- dejó 46 personas muertas.
Más de 4.500 personas han muerto desde abril.
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El periodista de The Associated Press Qassim Abdul-Zahra colaboró con este despacho desde Bagdad.

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