La banda
responsable de uno de los robos más cuantiosos de diamantes en los
últimos años utilizó dos vehículos negros con luces estroboscópicas
azules de la policía en su audaz acción la noche del lunes, dijo Anja
Bijnes, portavoz de la oficina del fiscal en Bruselas.
"Intentaron
hacerse pasar como agentes policiales", indicó el martes Bijnes. Los
ladrones, que llevaban uniformes oscuros similares a los de la policía,
se llevaron 120 paquetes, la mayoría con diamantes, aunque algunos otros
con metales preciosos.
La policía dijo que después del robo encontró una camioneta pequeña incendiada cerca del aeropuerto el lunes en la noche.
El
botín de diamantes está calculado en unos 50 millones de dólares, dijo
Caroline De Wolf, del Centro Mundial de Diamantes en Amberes. "Estamos
hablando de una suma gigantesca", indicó De Wolf.
Los
ladrones ingresaron por una valla perimetral en un lugar donde había
dos obras de construcción que obstruían la vista, dijo Bijnens. No se
facilitaron detalles sobre la forma como se abrieron paso entre la valla
pero las autoridades del aeropuerto dijeron que deben haberlo hecho
simplemente estrellando el vehículo contra ella sin detenerse.
Los
ladrones con metralletas en ristre se dirigieron en sus vehículos al
avión de pasajeros suizo unos 20 minutos antes de la hora de salida del
vuelo. Después ingresaron metódicamente en el compartimiento de carga,
al que se accedía desde el exterior, para escoger el botín.
Los pasajeros no pudieron ver lo que ocurría abajo de ellos, dijo Bijnens.
Los
delincuentes terminaron su operación quirúrgica con una huida a gran
velocidad por el mismo hueco en la valla tras completar su espectacular
robo en apenas cinco minutos, indicó Bijnens.
El
portavoz del aeropuerto, Jan Van Der Cruijsse, no pudo explicar por qué
la zona donde ocurrieron los hechos era tan vulnerable a un robo.
"`Acatamos las normas más estrictas", apuntó.
Tras el robo, fue cancelado el vuelo de la aerolínea suiza Helvetic Airways con destino a Zurich.
Hace
una década la ciudad portuaria de Amberes, la capital del mundo en
corte de diamantes, fue escenario de lo que probablemente sea uno de los
robos de diamantes más grandes en la historia.
En
esa ocasión, los ladrones se llevaron gemas, joyas, oro y valores de
bóvedas de alta seguridad en el Centro de Diamantes de Amberes en un
botín que la policía calculó en 2003 en unos 100 millones de dólares de
la época.
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Juergen Baetz y Don Melvin contribuyeron a este despacho desde Bruselas.

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