
NUEVA YORK (AP) -- Mientras la supertormenta Sandy continuaba
adentrándose lentamente en tierra, millones de personas amanecieron el
martes sin electricidad ni transporte público en la costa este de
Estados Unidos, donde extensas franjas de la ciudad más grande del país
aparecieron inusualmente vacías y oscuras. Al menos 33 personas murieron
en siete estados a causa del meteoro.
La
tempestad, que tocó tierra el lunes por la noche en el estado de Nueva
Jersey, con vientos sostenidos de 130 kph (80 mph), cortó el suministro
de electricidad de al menos 7,4 millones de personas, desde las
Carolinas hasta Ohio, y obligó a suspender la campaña electoral, a una
semana de los comicios presidenciales.
Nueva
York fue uno de los lugares golpeados con más fuerza. Su corazón
financiero en el Bajo Manhattan cerró por segundo día consecutivo y
varios torrentes de agua de mar caían hacia los huecos de la zona en
construcción en el Centro de Comercio Mundial. La tormenta causó los
peores daños en los 108 años de historia del sistema del tren
subterráneo de Nueva York, de acuerdo con Joseph Lhota, presidente de la
Autoridad Metropolitana del Transporte.
No
había indicios sobre la fecha en que el sistema más grande de transporte
en Estados Unidos volverá a la normalidad, aunque el alcalde Michael
Bloomberg dijo la mañana del martes que prevé que algunas corridas de
autobuses se reanuden por la tarde.
Pero el
grado de la devastación en Nueva Jersey se fue revelando al amanecer.
Las cuadrillas de emergencia recorrían la zona para rescatar a cientos
de personas.
Con la voz ronca, el gobernador
de Nueva Jersey, Chris Christie, dio el recuento de los daños en una
conferencia matutina ante la prensa: Las vías del tren fueron arrasadas
por el agua, no fue posible encontrar un lugar seguro para que su
aeronave aterrizara en la barrera de islas frente al estado, y buena
parte de la costa seguía sumergida.
"Esto va más allá de cualquier cosa que pensé ver", dijo Christie. "El panorama es devastador por ahora".
El
número de muertos dejado por el huracán Sandy, convertido en
supertormenta al combinarse con otros fenómenos meteorológicos, ascendió
a 33 en Estados Unidos, incluidas varias personas aplastadas por
árboles que cayeron. Además, Sandy mató a 69 personas en el Caribe,
antes de avanzar al territorio norteamericano.
Las
aerolíneas cancelaron más de 12.000 vuelos. Los tres aeropuertos
principales de la ciudad de Nueva York permanecieron cerrados.
El
presidente Barack Obama emitió la declaración de desastre mayor en
Nueva York y en Long Island. La declaración liberó fondos federales para
los habitantes de la zona. Obama volvió a suspender el martes sus
actividades proselitistas.
"Esta fue una tormenta devastadora, quizá la peor que hayamos experimentado", dijo el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg.
Las
operaciones se cancelaron otra vez en la Bolsa de Valores de Nueva
York. El mercado bursátil no había dejado de operar en dos días
consecutivos por factores meteorológicos desde una intensa nevada en
1888.
La marea aumentó 4,27 metros (14 pies),
con lo que rebasó el récord histórico. Ello llevó agua de mar al Bajo
Manhattan, donde se inundaron túneles, estaciones del tren subterráneo y
ductos del sistema eléctrico que dan servicio a Wall Street. El
problema obligó a desalojar lo mismo a pacientes de los hospitales que a
turistas de los hoteles. Los rascacielos se menearon por la fuerza del
viento, que derribó parte de una grúa instalada en el piso 74 de un
edificio en el área de Manhattan conocida como Midtown.
Un gran buque-cisterna encalló en Staten Island.
En
un vecindario de la ciudad, cerca del Océano Atlántico, un incendio
devastó entre 80 y 100 viviendas el martes por la mañana, pero no se
reportaron decesos.
"Esto será para los libros
de récords", dijo John Miksad, vicepresidente de operaciones eléctricas
de la empresa Consolidated Edison, que tenía a más de 670.000 clientes
sin el servicio en la ciudad de Nueva York y sus alrededores.
En
Nueva Jersey, por donde entró Sandy, el agua inundó repentinamente la
pequeña localidad de Moonachie, y las autoridades se esforzaban para
rescatar a unas 800 personas, algunas de las cuales vivían en un parque
de remolques. La policía y los bomberos usaban lanchas para llegar a la
gente que quedó rodeada por el agua.
"Vi
árboles que no sólo cayeron parcialmente, sino que fueron arrancados de
raíz. Vi cuando un árbol aplastó la casa de alguien como si fuera una
esponja mojada", dijo Juan Allen, residente del parque de remolques.
La
tormenta colosal llegó hasta el centro norte del país, con lluvias
intensas y nieve. Las autoridades en Chicago pidieron a los habitantes
que se alejaran de las orillas del Lago Michigan, en tanto la ciudad se
preparaba para soportar vientos de incluso 96 kph (60 mph) y olas de 7,2
metros (24 pies). Esas condiciones se mantendrían incluso hasta el
miércoles.
La curiosidad cedió paso a la
preocupación durante la noche, cuando muchos neoyorquinos vieron
vecindarios enteros que quedaban en penumbra, por los cortes de
electricidad. El sitio del Centro de Comercio Mundial parecía un
espectro refulgente cerca de un extremo del Bajo Manhattan. Muchos
residentes reportaron que las únicas luces visibles eran las
estroboscópicas de los vehículos de emergencia y los destellos de
algunas linternas en los apartamentos cercanos.
Los
vestíbulos de numerosos edificios quedaron inundados; fue posible ver
automóviles que flotaban en el agua, y la gente comenzaba a preocuparse
por la escasez de alimentos.
Mientras el
huracán Sandy se acercaba al noreste del país, se combinó con un sistema
polar que lo convirtió en un monstruoso fenómeno híbrido de lluvia,
viento e incluso nieve, como la que azotó a Virginia Occidental y otras
zonas montañosas, tierra adentro.
Los
remanentes de lo que fue un huracán de categoría uno atravesarían
Pensilvania antes de dar otro viraje abrupto hacia el occidente del
estado de Nueva York para el miércoles por la mañana. A las 0900 GMT del
martes, el centro de la tormenta se ubicaba unos 145 kilómetros (90
millas) al oeste de Filadelfia.
Aunque se
seguía debilitando, la tormenta, que provocó advertencias de vientos
intensos desde Florida hasta Canadá, seguirá generando lluvias
torrenciales e inundaciones, dijo Daniel Brown, meteorólogo encargado de
coordinar los sistemas de alerta en el Centro Nacional de Huracanes en
Miami.
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Hays
informó desde Nueva York y Breed desde Raleigh, Carolina del Norte.
Contribuyeron con este despacho los periodistas de la AP Seth Borenstein
en Washington; David Dishneau en Delaware City, Delaware; Katie Zezima
en Atlantic City, Nueva Jersey, y Emery P. Dalesio en Elizabeth City,
Carolina del Norte.
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