Es penoso que a veces programas de categoría son contreñidos
para darle paso a chabacanerías que no están acorde con la gente que a
esa hora quiere ver televisión.
Los programas musicales y de entretenimiento de las noches, en
todas partes, son producciones con mayor categoría que los meridianos o
vespertinos, y por ello requiere de un mayor grado de relieve en su
forma y hasta en su elegancia.
Y sobre esa base se debe seguir sustentando Ramón Pastrano, para
marcar la diferencia entre los que son las producciones de buen gusto y
lo que es el entretenimiento desechable y barato, que se nutre de
anuncios de quincallería, picapollo y ferreterías.

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